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Fútbol espectáculo

│Por Germán Balcarce

River fue completamente superior a Rosario Central. Con el 2-0 le hizo precio, debido a que generó varias situaciones de gol y lo doblegó en todos los sectores del campo de juego. Una actuación para ilusionarse.

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Marcelo Gallardo debe estar muy satisfecho. El Millonario jugó como él pretende, de manera rápida y precisa. Fue un espectáculo total al que lo único que se le puede reprochar, si es que vale ese palabra, fue no haber ganado por goleada. Es que el conjunto de Núñez pasó por encima a su adversario. Lo enloqueció, lo asfixió en términos futbolísticos.

River fue un equipo agresivo. Hambriento, insaciable. Jugó de forma vertical, pero pensando. Abrió la cancha constantemente, desplegándose como un abanico cada vez que cruzaba el círculo central. Precisión en velocidad, pequeñas sociedades y una batería de variantes para lastimar a un Central disminuido por semejante tarea del local, al punto de que careció de chances para vulnerar a Julio Chiarini.

La apertura del marcador concretada por un Teófilo Gutiérrez implacable -lleva cinco partidos oficiales al hilo haciendo goles en River-, tras el centro punzante de Leonel Vangioni, sirvió como argumento para respaldar lo hecho tanto en los minutos iniciales como en los posteriores. Carlos Sánchez, con sus buenas y malas, fue clave para atacar por afuera, al igual que el Piri.

¿Matías Kranevitter? Mención aparte para él. Luego del rendimiento discreto de Leonardo Ponzio en La Plata, el Colo volvió a estar entre los once para no salir nunca más. La rompió. Marca, quite, distribución acertada y hasta profunda por los costados. Inteligente para ocupar los espacios, hizo una tarea descomunal, bien acompañado por Ariel Rojas.

Al Millonario le restaba ampliar la diferencia para liquidar el partido mucho antes de que se cumpliera el tiempo reglamentario. Le costó obtener ese gol de la tranquilidad hasta que Leonardo Pisculichi enganchó dos veces para sacar un zurdazo letal. El 2-0 no sólo era justificado, sino que también le dio los tres puntos por anticipado al elenco del Muñeco.

En consecuencia, River ganó y gustó. Dio un espectáculo. Mereció la goleada para la famosa triple G. Aprovechó el césped corto y mojado, previo riego de 12 canillas, tal como ocurrió en la práctica del jueves pasado, para lucirse. Voraz en ataque, también presionó cuando la pelota fue del Canalla. En base al orden y despliegue, hizo una auténtica cacería para que el balón fuera suyo. Un partido de lujo para alimentar las esperanzas de ir por más en este semestre.



El artículo Fútbol espectáculo fue publicado originalmente en River un sentimiento
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